Un matrimonio está pasando por un momento economico agobiante, sin posibilidad de salir del agujero en el que están sus vidas. Mientras tanto un científico noruego ha investigando en un proyecto espectacular que terminaría con la superpoblación y la escasez de alimentos: reducir a todos los seres humanos a 12 centímetros en un plazo de 200 años, lo cual sería la gran solución demográfica y para optimizar recursos naturales.
Y así lo creen Paul Safranek (Matt Damon) y su esposa Audrey (Kristen Wiig) , que podrían vivir a lo grande con mucho menos dinero e irse a vivir a una lujosa comunidad miniaturizada tipo resort. La felicidad y la abundancia les espera, así que deciden someterse a la reducción irreversible, lo cual acaba implicando una serie de cambios que no imaginaban.
Alexander Payne dirige una película con un argumento completamente disparatado. No es exactamente “Cariño, he encogido a los niños”, sino que en esta dramedia de ciencia-ficción se plantea qué cosas llenan realmente el corazón del hombre. La gran incógnita que plantea el film es que el ser humano (grande o pequeño) sigue siendo el mismo, no se satisface con “tener” cosas, con ser muy ricos, vivir en grandes casas o en permanente fiesta. Pronto Safranek descubre que su ”mundo feliz” no es tal, que la condición del ser humano es acabar corrompiendo lo que le rodea, y así descubre miseria, ghettos y dolor en su nueva dimensión, pero también amor y generosidad cuando conoce a una activista (Hong Chau) a la que han reducido de tamaño a la fuerza.
La película tiene como dos partes: primero, todo el planteamiento del encogimiento corporal, y en la segunda parte se desarrolla principalmente el drama que acaba siendo un poco rocambolesco, con guiños al new age. Tiene muy buena intención aunque la moraleja se quede chata pese a los intentos de darle, con unos sosos apuntes religiosos, una dimensión trascendente.
Trailer: https://youtu.be/C5DjYaYyhis

No hay comentarios:
Publicar un comentario